Yo pensaba que los de The Weakest Link habrían tirado mi formulario a la papelera, pero me acaban de llamar para hacerme una minientrevista telefónica.
No me lo esperaba; de hecho, cuando he cogido el teléfono y he visto que era un número privado he pensado que serían los del banco (es una larga historia que no tardaré en contar por aquí con pelos y señales), y me ha costado un rato reaccionar y darme cuenta de lo que estaba pasando.
El chico me ha dicho que llamaba del programa y ha confirmado que soy español y sólo llevo aquí un par de meses. Primera prueba superada: pensaba que al ser extranjero y llevar aquí poco tiempo ni me llamarían.
Luego me ha hecho un par de preguntas. La primera, que describa qué es eso de “Spanish teacher assistant”. Le he explicado que están las profesoras de español y luego está el pringao luego estoy yo, que saco a los alumnos de sus clases en grupos y hablo con ellos en castellano.
La segunda pregunta era cuáles son mis hobbies. Horror: es la peor pregunta que se me puede hacer, y menos si no se me conoce, porque no sé qué decir. Claro que tengo aficiones, pero normalmente me las guardo para la tercera cita. No iba a decirle que estaba contento porque precisamente ayer había encontrado al fin un par de libros sobre cuestiones de género en la obra de Shakespeare. Así que he dicho: “Er, I don’t know – reading, watching movies, er, going to the theatre – things like that”.
“Things like that”, me ha contestado, y cuando ya pensaba que me iba a colgar, me ha dicho que pasaría la información a un compañero y me llamarían para un cásting en la próxima semana o dos. No sé si es verdad o lo ha dicho para quitárseme de encima, pero bueno… Al menos han llamado.
Si es que hablar por teléfono en una lengua extranjera es lo peor. Es mucho más difícil que hablar cara a cara, porque cuando tienes a la otra persona delante los gestos y las expresiones ayudan mucho; cuando sólo tienes la voz y encima te hablan a toda pastilla, la cosa ya se complica.







