No me puedo permitir ser ignorante

Aventuras y desventuras en la “ciudad” más aburrida del mundo

  • Acerca del autor


    Samuel. 23 años. Nacido en Barcelona. Licenciado en Filología Inglesa. Viajero. Actualmente vivo en el norte de Inglaterra.
    » Mi blog de fotografía
  • Flickr

    IMG_3294

    IMG_3292

    IMG_3244

    IMG_3217

    IMG_3276

    IMG_3260

    IMG_3230

    More Photos

Archivos de la categoría ‘Planes de futuro’

Miro la vida pasar

Publicado por Samuel en 2008.03.12

Marta me escribió hace unos días preguntándome que por qué no actualizaba el blog, porque le hacía pensar que algo malo pasaba. Además, añadió que el blog refleja muy bien como me siento en cada momento.

Si no he actualizado en estas últimas semanas ha sido por pereza pura. Ni siquiera es porque no tenga nada que contar, porque de hecho se me han acumulado demasiadas cosas para una sola entrada. Estas últimas semanas he pasado algunos de mis mejores momentos en Inglaterra. No es ése el problema. Realmente no sé cuál es, porque a mí me gusta escribir, especialmente cuando tengo cosas que contar. Creo que simplemente estoy un poco atontado. Estoy convencido de que si no tuviera tiempo para escribir escribiría mucho más, aunque parezca contradictorio.

¿Por dónde empiezo?

Últimamente he salido mucho con españoles. Una de mis estrategias para superar el aburrimiento de mi situación en Inglaterra fue apuntarme a un curso de formación de profesores de español. El resultado, claro, es que he conocido a muchos españoles.

Cuando llegué aquí me dije que no quería saber nada de españoles. Que para relacionarme con ellos me quedaba en Barcelona. Luego me di cuenta de que fue un error, y de que me había cerrado puertas a mí mismo. Claro que no hay que encerrarse en guetos, que es uno de los peligros que se corren cuando sales al extranjero y sólo te relacionas con gente de tu país, pero eso tampoco significa que tengas que evitar a un grupo de gente por sistema, especialmente cuando son los tuyos.

En fin, el caso es que he sabido darme cuenta y solucionarlo a tiempo. He conocido gente con la que salir a cenar, o a tomar algo, o las dos cosas… Y no sabéis cómo lo echaba de menos.

Cambiando de tema, tenía a medio escribir una entrada sobre las cosas positivas de vivir en Inglaterra, para contrarrestar todo lo que me había quejado durante mis primeros meses. No sé si llegaré a acabarla y publicarla, pero de momento diré una cosa: he aprendido muchísimo sobre mí mismo desde septiembre. He aprendido mucho sobre cómo soy realmente, sobre cómo me relaciono realmente con los demás y sobre lo que quiero en la vida realmente, valga la redundancia del ‘realmente’, pero es que es importante.

Una de las cosas más importantes que he aprendido es que tengo que tomarme las cosas con más calma. Que no puedo pasarme la vida haciendo planes de futuro ni tampoco puedo hacerme una agenda de aquí hasta que cumpla los treinta. Que tengo que vivir cada momento y sí, de acuerdo, tener una idea general de adónde voy y cómo pienso llegar, pero sin invertir más tiempo pensando en lo que haré que saboreando lo que tengo ahora. Y que no tengo que tener prisa por hacer las cosas. Que me queda mucha vida por delante y si lo hago todo en los próximos diez años luego me quedaré sin ideas.

Por otro lado, también he aprendido que si no estoy ocupado no sólo me aburro, sino que no aprovecho el tiempo, porque no sé administrármelo cuando no tengo cierta rutina y ciertas obligaciones. Esto parece contradecir el punto anterior, pero no es así. Se trata de que haga todo lo que quiero hacer y aproveche el tiempo, pero sin prisas por hacerlo todo ya. Que si tengo un trabajo de lo mío, estoy estudiando un idioma y además estoy haciendo un curso de algo que me gusta, tendría que ser más que feliz y no pensar en todos los idiomas que no estoy estudiando ni en todos los cursos que no estoy haciendo.

Y eso es lo que pienso probar a hacer el curso que viene: trabajar de profesor de español y/o inglés, estudiar uno o dos idiomas y hacer un curso de algo, posiblemente de fotografía, para mantenerme ocupado y entretenido a la vez. Pero si de lunes a viernes hay cinco tardes, eso no significa que tenga que hacer cinco idiomas y cinco cursos: tengo que dejar tiempo para hacer deberes, proyectos o lo que toque en cada momento. El curso pasado me lo pasaba pipa dedicando horas a hacer los deberes de japonés: pasaba más tiempo con el japonés en la biblioteca que en clase. Eso es lo que tengo que intentar recuperar, pero a poder ser sin el estrés que llevaba el curso pasado que al final me obligó a dejar precisamente lo que más estaba disfrutando en aquel momento.

Y también quiero un pony y la paz mundial.

Publicado en Personalidad, Planes de futuro, Vida en Inglaterra | 1 comentario

Universidades, institutos y clubes

Publicado por Samuel en 2008.02.06

El trimestre pasado fue un aburrimiento para mí. Llegaba a casa cada tarde y no tenía nada que hacer hasta el día siguiente. Claro que me dedicaba a leer, ver películas o incluso salir de vez en cuando, pero yo estaba acostumbrado a estar siempre ocupado y la verdad es que lo prefería a tener tantas horas libres.

Este trimestre, para remediarlo en la medida de lo posible, me he apuntado a tres cursos e incluso he empezado a colaborar con un club del colegio donde trabajo.

Estoy haciendo un curso de Photoshop dos horas a la semana, los martes por la tarde, en Wakefield College. Es un curso muy básico, perfecto para mí, pero muy lento, lo que no es tan perfecto, porque yo con estas cosas aprendo rápido. Pero estoy aprendiendo y ya no tengo miedo a hacer cosas que antes me parecían muy complicadas, que es lo que me interesaba. Claro que podría haber aprendido por mi cuenta, pero que te lo explique alguien que sabe cómo funciona y te resuelva ciertas dudas al momento me motiva mucho. Luego ya iré aprendiendo mis trucos, cosa que ya he empezado a hacer.

Luego hago teatro tres horas a la semana, los miércoles por la tarde, también en Wakefield College. La profesora ha estado enferma y de momento sólo hemos tenido una sesión, pero la disfruté mucho. Es para principiantes, perfecto para mí, y la profesora es rápida e inteligente y sabe motivar. Al principio tenía miedo de apuntarme por el inglés, pero ha resultado no ser un problema. Generalmente lo entiendo todo, y sólo una vez he tenido que preguntar qué significaba algo. Como en la vida real, vamos. Si en realidad ya soy trilingüe, y el único que no se lo cree soy yo.

También me he apuntado a un curso de formación de profesores de español los sábados por la mañana en el Instituto Cervantes de Leeds. Estoy muy contento. Generalmente ya he visto todo lo que hacemos en las clases teóricas, pero más adelante haremos observaciones y clases prácticas, que es lo que me interesa más. Ya hice un curso parecido en la International House de Barcelona, pero me interesaba hacer éste para familiarizarme con la manera de trabajar del Instituto Cervantes. Hay cosas que ambas instituciones hacen igual (lo básico) y otras en las que piensan de manera diferente (los detalles), y eso en vez de confundirme lo prefiero, porque me está descuadriculando un poco, que siempre va bien.

Por último, estoy colaborando con el club de fotografía del colegio, que lleva una de las profesoras de alemán. No hago mucho, simplemente asisto a los encuentros (que no son cada semana sino de vez en cuando) y doy mi opinión constructiva sobre las fotografías de los alumnos, que es en lo que consiste el club. La profesora que lo lleva dice que le va muy bien tener otros adultos en el club porque no siempre se le ocurre qué decir sobre una foto.

No estoy ni la mitad de ocupado que en Barcelona, pero ya es algo. Y estoy mucho más tranquilo respecto a mi futuro. Ya tengo bastante más claro que hace un mes lo que quiero hacer los dos próximos años, y eso supone un gran alivio. El curso que viene ya es 99% definitivo que andaré por Barcelona, y si todo va bien, el curso siguiente estaré en la ciudad que el Lonely Planet describe como la Barcelona de Inglaterra. :)

Publicado en Enseñanza, Fotografía, Planes de futuro, Teatro, Vida en Inglaterra | Etiquetado: , , | 3 Comentarios »

Adiós, 2007

Publicado por Samuel en 2007.12.31

No sé si es lo normal entre estudiantes y profesores, pero yo siempre digo que no divido mi vida en años del calendario, sino en años escolares. También ayuda el hecho de que mi cumpleaños sea en agosto, lo que quiere decir que siempre tengo la misma edad a lo largo de un curso escolar.

Sin embargo, el 2007 ha sido un año especial. Empecé haciendo lo mismo que llevaba haciendo desde verano del 2006 y acabo haciendo lo mismo que haré hasta mayo del 2008, pero sin embargo ha sido un año de muchos cambios y con su propio ritmo, muy intenso al principio y muy relajado al final (demasiado relajado incluso). Hagamos un repaso.

En enero empecé a trabajar de teleoperador. Con esto pasé a estar activo siete días a la semana: entre semana iba a clase por las mañanas y enseñaba inglés o iba a clase de japonés por las tardes, y luego trabajaba 16 horas de teleoperador el fin de semana. Bueno, los viernes creo que pasé a tenerlos libres a partir del segundo semestre, pero tener un solo día “libre” a la semana significa que de “libre” nada.

Febrero fue estresante. Acabó el primer semestre en la UAB. No estaba a gusto en la academia. Tenía que dedicar mucho tiempo al japonés para llevarlo bien. Tuve la primera clase del curso semipresencial del Nivell D de catalán. Empecé el segundo semestre en la UAB sin ir muy bien en algunas asignaturas y con un par pendientes del primer semestre. Al menos había acabado las prácticas del CAP.

En marzo exploté. Dejé japonés porque me gustaba demasiado, lo que significaba que podía dedicarle tranquilamente al menos un par de mañanas a la semana además de las cuatro horas de clase semanales, cuando me estaba jugando la carrera y la beca que había pedido para el curso siguiente. Me supo muy mal dejar japonés pero es lo que tenía que hacer en aquel momento; hubiese preferido dejar la academia, pero necesitaba el dinero. Seguía trabajando tanto de profesor como de teleoperador. Lo mejor del mes fue mi escapada de una noche a Londres para ver a Darren Hayes en un concierto exclusivísimo en un local enano, donde tocó canciones del que iba a ser su próximo disco.

En abril y mayo seguía en la misma situación, pero era un poquito más feliz gracias a la nueva temporada de Doctor Who y a dos de las mejores asignaturas que he tenido en toda la carrera.

Junio fue una larga e intensa exhibición de fuegos artificiales. Acabé la carrera y me convertí en el primer licenciado de la familia. Dejé la academia y firmé la carta de renuncia del trabajo de teleoperador, aunque seguiría trabajando hasta finales de julio. Me examiné del Nivell D de catalán. Con el dinero que había ahorrado a lo largo del año, me compré el portátil con el que escribo estas líneas sin pedir ni un duro a mis padres. Y por si todo esto fuera poco, recibí una llamada desde Inglaterra para ofrecerme mi actual trabajo.

Julio fue un mes aburrido, y no sólo porque Doctor Who había terminado. Al no tener nada más que hacer, estaba trabajando de teleoperador cuatro días a la semana. Y el mes pasó sin mayor pena ni gloria, a excepción de mi estrés por problemas varios para que la UAB me cerrara el expediente de una vez y la lectura del último Harry Potter. A finales de mes me compré mi primera cámara réflex digital, la Canon EOS 400D. Finalmente, el domingo 29 fue mi último día como teleoperador, y el lunes 30 empecé el curso inicial de formación de profesores de español como lengua extranjera en la International House.

Agosto fue un mes intenso. Me habían avisado en la entrevista de que el curso sería 24 horas al día, 7 días a la semana, y no exageraban. Dormí muy poco pero salí muy satisfecho. Y una semana antes de que acabara el curso salió el nuevo disco de Darren Hayes.

Septiembre fue un mes raro. Físicamente estaba en Barcelona pero mentalmente ya me había ido a Inglaterra. Mi cuerpo no seguiría a mi mente hasta el día 20. Mientras tanto, me entretuve quedando con todo el mundo para despedirme, y viendo a Fangoria por primera vez en directo y desde primera fila en el Auditori. Tocaron casi todas mis canciones favoritas y tuve a Alaska a un metro un par de veces. También jugué a la Wii por primera vez. Finalmente, a finales de mes me mudé a Inglaterra. Una de las primeras cosas que hice fue ir a ver a Darren Hayes en directo en Newcastle-upon-Tyne.

En octubre empezaron las clases. En noviembre me examiné del TOEFL. A mediados de diciembre volví a Barcelona a pasar las vacaciones e hice una escapadita a Madrid para ver a las Spice Girls en directo por primera vez, tras una espera de 10 años. Y no hay mucho más que contar sobre estos tres meses, que como ya sabéis han sido, a excepción del subidón de finales de diciembre, algunos de los más aburridos de mi vida, y son todavía demasiado recientes como para apetecerme entrar en mayor detalle.

Acabo el año sabiendo dónde estaré hasta mayo del 2008 pero sin saber qué será de mí después. Estoy muy confuso. Quiero hacer muchas cosas pero no sé qué camino escoger. Mi estancia en Wakefield me ha ayudado a ver qué es lo que no quiero hacer con mi vida, pero todavía no he sabido resolver si quiero trabajar como un burro para financiarme un máster interesantísimo pero que me dejará en la ruina dos años más, o trabajar como una mula para financiarme todos mis proyectos personales que ya se están amontonando.

Publicado en Planes de futuro, Viajes, Vida en Inglaterra | Etiquetado: , , , , , , , | Deja un Comentario »

Tres meses

Publicado por Samuel en 2007.12.16

Si tuviera que resumir estos tres primeros meses en Inglaterra, diría que por un lado estoy muy contento y por el otro estoy algo decepcionado.

Tengo motivos para estar contento. Tengo un trabajo de lo mío muy bien pagado; no es el trabajo que haría el resto de mi vida, pero sabiendo que es necesariamente temporal y que me dará puntos para conseguir uno mejor más adelante, no me puedo quejar. Puedo permitirme una habitación más grande que la que tengo en casa de mis padres, en una casa donde tengo todo lo que necesito y con cuya dueña tengo cada día mejor relación. Vivo en un pueblo aburridísimo, pero estoy bien situado y gano el suficiente dinero para viajar a menudo por Gran Bretaña, aunque de momento sólo lo he hecho por Inglaterra.

Pero también tengo motivos para estar decepcionado. Quería salir de España y vivir en el extranjero, pero he venido a parar a un pueblo donde no hay nada que hacer para alguien como yo. Empecé a estudiar Psicología en la UOC y lo dejé en seguida; sé que no pasa nada, que no es el fin del mundo, que simplemente escogí un mal momento para empezar otra carrera, cuando todo en mi vida era nuevo, pero no puedo evitar estar algo decepcionado conmigo mismo. (Para que os hagáis una idea, me sentí igual cuando en Berkeley tuve que dejar una asignatura porque, aunque el tema era interesante, la clase se me hacía aburridísima.) Además, como resultado de haber dejado la UOC, me he quedado sin nada que hacer después de clase.

Se puede ver que aquí no soy todo lo feliz que podría ser por lo poco que he escrito en este blog. Es que simplemente no hay nada que contar. Mi trabajo es el mismo semana tras semana, y las tardes son largas y aburridas, porque no hay nada que hacer. Las otras asistentas se lo pasan pipa tomando té, pero yo necesito algo más, y Wakefield no me lo da. Vale que casi cada fin de semana he salido y hecho algo interesante, pero una vez vuelvo a Wakefield no tengo ganas de pensar en lo bien que me lo he pasado en otro sitio.

Ahora llega el momento en que tengo que confesar qué es lo que más echo de menos de Barcelona, que podría convertirse en mi motivo principal para volver: en Barcelona es muy fácil estudiar. Podría engañaros y deciros que echo de menos a mi familia y amigos, el teatro o las tiendas, cosa que también es cierta; pero aquí también he ido al teatro, y aunque echo de menos ciertas librerías de Barcelona, aquí tengo Waterstone’s y el envío gratuito de Amazon. En cuanto a echar de menos a la gente, eso es inevitable si quiero ver mundo y tener experiencias más allá de mi pueblo. No, lo que realmente echo de menos de Barcelona es lo fácil que me resultaría allí estudiar idiomas, empezar otra carrera o hacer un máster y posteriormente un doctorado.

Pero de mi decepción hay que sacar dos puntos positivos. El primero es que necesitaba este año medio sabático, después del estrés que fue mi último año en Barcelona. De este punto no estoy muy convencido, porque yo soy más feliz estresado haciendo lo que me gusta que aburrido sin nada que hacer, pero creo que tengo que encontrar el término medio, porque siempre acabo en uno de estos dos extremos.

El segundo punto positivo es que ahora me conozco algo mejor y ya tengo mucho más claro lo que quiero hacer a partir de ahora. Sé que no quiero vivir en el extranjero sólo por vivir en el extranjero. Si no vivo en Barcelona, tiene que ser en una ciudad donde pueda tanto trabajar de lo mío como estudiar. Si de cara al curso que viene no consigo plaza en ninguna universidad extranjera para hacer un máster, o trabajo de lo mío en una ciudad activa donde me resulte fácil estudiar uno o dos idiomas y alguna cosita más, me vuelvo a Barcelona. Esto lo tengo muy claro.

Así que le he puesto un ultimátum a Inglaterra: o consigo plaza en el máster que quiero hacer en Manchester, o me busco la vida en otra parte. Probablemente en Barcelona, mientras elijo con más cuidado mi próximo destino.

Pero tengo un buen presentimiento.

Publicado en Planes de futuro, Vida en Inglaterra | Etiquetado: , , | 1 comentario

La ciudad gris

Publicado por Samuel en 2007.11.22

Manchester es una ciudad gris. Tal vez no sea justo decir esto, porque Inglaterra en sí es un país gris, con amenaza de lluvia permanente, pero Manchester lo es más. Aunque no está muy lejos de Wakefield (se tarda apenas una hora en tren desde Leeds), en Manchester, por su situación, llueve más que aquí, como ya me ha informado más de una persona.

Lo cierto es que las dos veces que he estado, nada más bajarme del tren y empezar a caminar, me ha parecido una ciudad gris. La primera vez que estuve, hace algo más de un mes, acabó por salir el sol unas horas más tarde; pero ayer, aunque creo que en ningún momento llegó a llover mientras estuve allí, hizo un día muy gris.

Aparte del color gris, también relaciono Manchester con este tipo de edificio rojo de un estilo que no sabría describir. Hay varios así por el centro de la ciudad, aunque no sé si yo sabré menos de arquitectura de lo que ya pienso y resulta que lo único que tienen en común es el rojo:

man1.jpg

El caso es que el curso que viene quiero hacer un máster llamado Gender, Sexuality and Culture en la Universidad de Manchester, así que ayer asistí en dicha ciudad a The Postgraduate Study Fair (una especie de Saló de l’Ensenyament de Barcelona, pero sólo para programas de postgrado). Me fue muy bien para poner las cosas en perspectiva.

En el stand de la Universidad de Manchester no me supieron resolver todas mis dudas, pero al menos me dijeron con quién tenía que ponerme en contacto, que ya es mucho, porque nunca estoy seguro de a quién escribir.

Lo mejor fueron las charlas que dieron durante el día. Hubo charlas sobre varios temas, como por qué hacer un máster o cómo financiarlo. Esta última es la parte que más me preocupa, y viendo la asistencia en relación al resto de charlas, creo que no estoy solo.

Durante las charlas nos estuvieron machacando una y otra vez los motivos por los que hay que hacer un máster y los motivos por los que no hay que hacerlo. Me hizo plantearme por qué quiero hacer esto a pesar del gasto económico. Varias de las personas que hablaron nos recordaron que no hay que hacerlo porque sí, que es caro y difícil, que hay que tener muy claro el objetivo, etc.

Porque resulta que yo no quiero hacer un máster sobre género y cultura para avanzar profesionalmente, sino simplemente porque me interesa enormemente a nivel personal. Yo tengo muy claro que no he venido a este mundo a vivir para trabajar, sino a trabajar para poder permitirme hacer las cosas que me gustan, y si tengo que elegir entre un trabajo aburrido pero bien pagado y un trabajo que da menos dinero pero me permite hacer lo que yo quiero, no tengo ni que planteármelo.

Total, que me alegré mucho cuando uno de los conferenciantes dijo, finalmente, que vale, no hay que hacer un máster si no se tiene un objetivo profesional en mente, a no ser que te apasione el tema y te dé exactamente igual no hacerte rico. Puede parecer una tontería, pero después de pasarme un día escuchando cómo desconocidos me recomendaban no hacer un máster si no me ayudará a avanzar profesionalmente, fue todo un alivio e incluso una fuente de inspiración. Salí de allí convencido de que tengo que hacer este máster.

Ahora sólo me falta descubrir cómo pagármelo. Durante el día descubrí varias cosas al respecto. Por ejemplo, que conseguir una beca está muy difícil (no me digas), sobre todo para los estudiantes internacionales (jamás lo hubiera imaginado), y que al menos el 60% (!) de los estudiantes de postgrado estudian a tiempo parcial porque han de trabajar al mismo tiempo. También nos dijeron que muchos estudiantes, en vez de conseguir una de las pocas becas que lo cubren todo, se montan ellos su propia “beca” entre una combinación de ahorros, pequeñas becas, préstamos, trabajos de media jornada, etc.

Yo tengo dos opciones: ahorrar lo que pueda entre este curso y el verano que viene y entonces hacer el máster a media jornada y trabajar a la vez, o bien volver a Barcelona uno o dos años, ahorrar todo lo que pueda mientras aprovecho para estudiar idiomas, y entonces volver. La cosa está muy clara. Ahora sólo queda tomar una decisión. ¿Fácil? ¡Ja!

Entre charla y charla me dio tiempo a pasear un poco por Manchester. Hice algunas fotos con la cámara compacta:

man2.jpg

Una especie de mercado de Navidad. No sé si os he contado que en Inglaterra la Navidad empieza a calentar motores en septiembre y una vez pasado Halloween ya se pone del todo en marcha… Desde que he llegado que tengo la sensación de que ya es Navidad.

man3.jpg

No, no es el Big Ben.

Publicado en Fotos, Planes de futuro, Viajes | Etiquetado: , , | 1 comentario