No me puedo permitir ser ignorante

Aventuras y desventuras en la “ciudad” más aburrida del mundo

  • Acerca del autor


    Samuel. 23 años. Nacido en Barcelona. Licenciado en Filología Inglesa. Viajero. Actualmente vivo en el norte de Inglaterra.
    » Mi blog de fotografía
  • Flickr

    IMG_3294

    IMG_3292

    IMG_3244

    IMG_3217

    IMG_3276

    IMG_3260

    IMG_3230

    More Photos

Archivos de la categoría ‘Personalidad’

Gafas

Publicado por Samuel en 2008.03.19

El domingo por la mañana, mientras limpiaba mis gafas, se salió un tornillo pequeño pero que aguanta uno de los cristales donde tiene que estar. Ya sospechaba que algo pasaba, porque ya me había quedado una vez con el cristal en la mano, pero pensaba esperar a volver a España por vacaciones (llego mañana) para llevarlas a la óptica.

Bajé a ver si Jackie tenía un destornillador del tamaño adecuado, pero nada. Su hija, que está de visita, me ofreció sus lentillas desechables, pero la graduación no era la adecuada y tampoco sé si hubiese aceptado la oferta. Así que tuve que ponerme mis gafas de repuesto, las que usaba antes, que no me gustan nada. Cuando las llevo puestas no están tan mal, pero en las fotos no me gusto nada con ellas.

Todo esto me llevó a plantearme lo que significa llevar gafas. Creo que empecé a llevar gafas en primero de ESO, es decir, cuando tenía 12 años. Durante muchos años lo odiaba. De hecho, creo que no fue hasta mi primer año en la universidad que empecé a ponérmelas siempre. Antes las llevaba en su funda en la mochila y sólo me las ponía para ver la pizarra o para ir al cine. Y más de una vez me las dejé en casa.

Finalmente llegué a la conclusión de que no podía ir por la vida sin ver el número del autobús hasta que lo tuviera delante o sin poder leer nada que estuviera mínimamente lejos, y me acostumbré a ponérmelas todo el día. Creo que durante una época me las quitaba al llegar a casa, porque ahí no las necesitaba realmente, pero al final me acostumbré a llevarlas siempre. Ahora me las quito sólo para leer, porque entonces me molestan.

Eso sí: incluso cuando me había acostumbrado a llevar las gafas siempre puestas, durante una buena temporada me las seguí quitando para las fotos, porque una cosa era resignarse a que sin gafas no veía y otra aceptar no gustarme en las fotos. No estaba del todo cómodo, porque luego me veía en las fotos y era consciente de que yo no era así, que a mi cara le faltaba algo sin las gafas, pero cuando me las dejaba puestas luego las fotos me gustaban incluso menos. Pero esto también lo acabé superando.

Pero hay gente que no lo supera. He visto a gente mayor de 50 años quitarse las gafas para las fotos. ¿A esa edad y todavía no lo han aceptado? ¿No se dan cuenta de que luego en las fotos no salen como la gente las ve y las quiere recordar? Es como si una chica llevase relleno para las tetas en el bolso y lo sacase para hacerse fotos, o como si yo me pusiera un corsé a la que alguien saca la cámara. Llega un momento, para los que siempre llevamos gafas, en que éstas forman parte de nuestra cara, y estamos “raros” sin ellas. Y tampoco es para tanto tener que llevarlas, con la de modelos que hay para elegir (a no ser que tu cerebro ocupe tanto espacio como el mío, porque muchas marcas se empeñan en hacer varillas de tamaño único, pero incluso en ese caso el truco está en probar en otra óptica y llevarse el dinero a otra parte).

Y si no te gusta llevar gafas, para eso están las lentillas. Yo personalmente ni me planteo llevar lentillas, porque me pongo nervioso sólo de pensar en meterme una cosa en el ojo cada mañana, pero la gente dice que te acabas acostumbrando. Pero yo pienso que lo de “para estar guap@ hay que sufrir” es una gilipollez, y si tengo que elegir entre llevar gafas o ponerme y quitarme cosas del ojo cada día (o aún peor, operarme), me quedo con las gafas, que las que tengo ahora mismo me encantan.

Al final ayer martes me pasé por una óptica de Wakefield y me las arreglaron. La dependienta me preguntó si me las habían hecho ellos. Contesté que no, y me dijo: “Bueno, yo te las arreglo, pero si luego pasa algo es tu responsabilidad”. ¿Acaso las gafas explotan por cambiarles un tornillito? Supongo que es lo que le hacen decir siempre para ahorrarse problemas, pero no deja de tener su gracia.

Publicado en Personalidad | Etiquetado: , | 2 Comentarios »

Miro la vida pasar

Publicado por Samuel en 2008.03.12

Marta me escribió hace unos días preguntándome que por qué no actualizaba el blog, porque le hacía pensar que algo malo pasaba. Además, añadió que el blog refleja muy bien como me siento en cada momento.

Si no he actualizado en estas últimas semanas ha sido por pereza pura. Ni siquiera es porque no tenga nada que contar, porque de hecho se me han acumulado demasiadas cosas para una sola entrada. Estas últimas semanas he pasado algunos de mis mejores momentos en Inglaterra. No es ése el problema. Realmente no sé cuál es, porque a mí me gusta escribir, especialmente cuando tengo cosas que contar. Creo que simplemente estoy un poco atontado. Estoy convencido de que si no tuviera tiempo para escribir escribiría mucho más, aunque parezca contradictorio.

¿Por dónde empiezo?

Últimamente he salido mucho con españoles. Una de mis estrategias para superar el aburrimiento de mi situación en Inglaterra fue apuntarme a un curso de formación de profesores de español. El resultado, claro, es que he conocido a muchos españoles.

Cuando llegué aquí me dije que no quería saber nada de españoles. Que para relacionarme con ellos me quedaba en Barcelona. Luego me di cuenta de que fue un error, y de que me había cerrado puertas a mí mismo. Claro que no hay que encerrarse en guetos, que es uno de los peligros que se corren cuando sales al extranjero y sólo te relacionas con gente de tu país, pero eso tampoco significa que tengas que evitar a un grupo de gente por sistema, especialmente cuando son los tuyos.

En fin, el caso es que he sabido darme cuenta y solucionarlo a tiempo. He conocido gente con la que salir a cenar, o a tomar algo, o las dos cosas… Y no sabéis cómo lo echaba de menos.

Cambiando de tema, tenía a medio escribir una entrada sobre las cosas positivas de vivir en Inglaterra, para contrarrestar todo lo que me había quejado durante mis primeros meses. No sé si llegaré a acabarla y publicarla, pero de momento diré una cosa: he aprendido muchísimo sobre mí mismo desde septiembre. He aprendido mucho sobre cómo soy realmente, sobre cómo me relaciono realmente con los demás y sobre lo que quiero en la vida realmente, valga la redundancia del ‘realmente’, pero es que es importante.

Una de las cosas más importantes que he aprendido es que tengo que tomarme las cosas con más calma. Que no puedo pasarme la vida haciendo planes de futuro ni tampoco puedo hacerme una agenda de aquí hasta que cumpla los treinta. Que tengo que vivir cada momento y sí, de acuerdo, tener una idea general de adónde voy y cómo pienso llegar, pero sin invertir más tiempo pensando en lo que haré que saboreando lo que tengo ahora. Y que no tengo que tener prisa por hacer las cosas. Que me queda mucha vida por delante y si lo hago todo en los próximos diez años luego me quedaré sin ideas.

Por otro lado, también he aprendido que si no estoy ocupado no sólo me aburro, sino que no aprovecho el tiempo, porque no sé administrármelo cuando no tengo cierta rutina y ciertas obligaciones. Esto parece contradecir el punto anterior, pero no es así. Se trata de que haga todo lo que quiero hacer y aproveche el tiempo, pero sin prisas por hacerlo todo ya. Que si tengo un trabajo de lo mío, estoy estudiando un idioma y además estoy haciendo un curso de algo que me gusta, tendría que ser más que feliz y no pensar en todos los idiomas que no estoy estudiando ni en todos los cursos que no estoy haciendo.

Y eso es lo que pienso probar a hacer el curso que viene: trabajar de profesor de español y/o inglés, estudiar uno o dos idiomas y hacer un curso de algo, posiblemente de fotografía, para mantenerme ocupado y entretenido a la vez. Pero si de lunes a viernes hay cinco tardes, eso no significa que tenga que hacer cinco idiomas y cinco cursos: tengo que dejar tiempo para hacer deberes, proyectos o lo que toque en cada momento. El curso pasado me lo pasaba pipa dedicando horas a hacer los deberes de japonés: pasaba más tiempo con el japonés en la biblioteca que en clase. Eso es lo que tengo que intentar recuperar, pero a poder ser sin el estrés que llevaba el curso pasado que al final me obligó a dejar precisamente lo que más estaba disfrutando en aquel momento.

Y también quiero un pony y la paz mundial.

Publicado en Personalidad, Planes de futuro, Vida en Inglaterra | 1 comentario

Cinco canciones

Publicado por Samuel en 2008.01.14

Llevo días sin escribir. Lo peor es que tengo al menos un par de entradas potenciales en mi cabeza: la primera sería acabar de una vez la crónica de Valencia, que tengo a medias; la segunda sería una pequeña demostración de hasta qué punto me tomo en serio eso de no poder permitirme ser ignorante. ¿El problema? Que en Wakefield tengo demasiado tiempo libre y una rutina casi inexistente, de manera que me cuesta valorar el tiempo que tengo y no hago nada. El no hacer nada hace que me aburra, y el aburrimiento hace que me pase todo el día soñoliento, y estar soñoliento hace que no tenga ganas de hacer nada, lo que genera aburrimiento, lo que hace que… Es una cadena viciosa de la que espero salir a partir de YA, porque me he apuntado a dos o tres cursos (aún no tengo confirmación de que me hayan aceptado en uno) que me harán estar más ocupado y eso a su vez hará que tenga más ganas de hacer cosas. Espero.

En fin. Asuka me ha pedido que haga esto. Se trata de escoger cinco de mis canciones favoritas, explicar por qué y todo ese rollo. Curiosamente, no me ha costado mucho escoger sólo cinco; lo más difícil ha sido escoger sólo una de Fangoria. Con Darren Hayes ha sido más fácil, porque mi canción suya favorita tengo clarísimo que es “Void”, pero como no tiene videoclip y en YouTube no hay ninguna versión en directo decente, pues me he saltado una letra y he escogido “Words”.

En ningún orden en especial…

“Closer”, de The Corrs. Hace diez años, cuando solía escuchar una y otra vez el primer disco de este grupo, esta canción siempre me ponía triste, aunque no entendía la letra. Hace unos años, cuando mi inglés ya era lo suficientemente bueno, la entendí y me puso los pelos de punta. Me identifico mucho con la historia de esta canción; me ha pasado muchas veces y me sigue pasando.

“Miro la vida pasar”, de Fangoria. Esta canción no me hace pensar en nadie en especial, así que en ese sentido no significa nada para mí. Me gusta porque tiene una letra que se supone que tiene que ser triste, pero la melodía no lo es, sobre todo en el estribillo. Y quien haya estado en un concierto de Fangoria sabrá cómo se emociona la gente cuando esta canción empieza a sonar y la relativa alegría con la que artistas y público la cantamos. Me identifico con esta manera de tomarse ciertas cosas, como si no tuvieran nada que ver conmigo, o como si ya estuviera resignado a que hay cosas que pasan y punto. Me identifico mucho con esta parte: “Siempre he sido fuerte, aunque a veces he dudado si la suerte no se ha reído de mí”. Soy una persona que siempre sigue adelante, que siempre acaba encontrando la manera, y también creo mucho en la suerte (yo soy de los que tienen mucha) y a la vez en que las cosas pasan por una razón; pero hay veces en que realmente parece que la vida me esté tomando el pelo.

¿Se supone que no tengo que escribir tanto por cada canción? Bueno, yo sigo…

“Maybe”, de Emma Bunton. Temazo donde los haya. Es una canción sencilla con una letra muy directa sobre el proceso de enamoramiento. Da en el clavo y me encanta cantarla, tanto que en el concierto de las Spice Girls del pasado diciembre casi me dejo la voz en ello.

“The Power of Good-Bye”, de Madonna. Me he sorprendido a mí mismo al escoger una canción de Madonna, pero es que ésta es una de esas canciones que a lo mejor escucho sólo un par de veces al año pero que siempre están ahí. Esta canción me ayudó mucho en un momento dado a entender ciertas cosas y ahora me identifico plenamente con ella. “You were my lesson I had to learn” (“tú fuiste la lección que tenía que aprender”) se ha convertido en mi filosofía ante la vida. Cada vez me cuesta menos dejar atrás las cosas que me han hecho daño, y sé tomármelas no como una pérdida de tiempo y energía, sino simplemente como algo por lo que tenía que pasar para aprender. Como una asignatura horrible de la carrera que necesitaba para sacarme el título y gracias a la cual no dejé de aprender una cosa o dos.

Y lo dejamos por hoy con una balada: “Words”, de Darren Hayes. Si os he de ser sinceros, me identifico mucho más con “Void”, pero algún día me gustaría identificarme más con “Words”. Es una de las poquísimas canciones lentas que me gustan. Si no se presta atención a la letra, parece una canción de amor más, pero precisamente lo que me gusta de esta canción es que no es una de esas canciones en plan “bla, bla, bla, te quiero, bla, bla, bla, no soy nada sin ti” que tanto me aburren y hasta me ponen de los nervios en determinados momentos. La letra no es sólo sobre querer a alguien y haber visto la luz y todas esas gilipolleces, sino sobre querer conocer bien a alguien, apoyarle, ayudarle a sacar lo que tiene dentro… Puede que para otras personas no haya tanta diferencia entre ésta y tantas otras baladas, pero yo la veo muy madura respecto a chorradas tipo “Truly, Madly, Deeply” o la horrenda “I Knew I Loved You” que Darren hizo en Savage Garden.

Y ya está. Me ha quedado una entrada un poco personal, pero bueno, no he dicho nada que nadie que me conozca un poco no sepa o no se pueda imaginar, y ni siquiera he entrado en detalles ni he dicho nada comprometedor, así que no me preocupa.

Dos canciones electrónicas, dos a piano y sólo una en español… Una buena representación de mis gustos.

Publicado en Música, Personalidad, Vida en Inglaterra | Etiquetado: , , , , , , | 1 comentario

Valencia tendrá que esperar

Publicado por Samuel en 2008.01.03

Los días 1 y 2 estuve en Valencia. Tengo varias fotos que enseñar e incluso tengo la crónica a medio escribir, pero eso va a tener que esperar. Pasé mi única noche en Valencia vomitando y la totalidad de mi segundo y último día en la cama. Todo un lujazo para Asuka y su familia, tenerme en su casa en esas condiciones, pero se portaron muy bien conmigo. Ahora estoy mucho mejor, pero he pasado el día mareado y con dolor de cabeza, así que mejor lo dejo para otro día.

Aun así, para los impacientes, ya he subido algunas fotos a mi cuenta en Flickr.

Escribo porque una amiga me ha pasado este artículo (en inglés, sorry) sobre todo aquello que las personas extrovertidas no entienden acerca de las personas introvertidas y me ha parecido fantástico. Realmente da en el clavo. Como dijo la madre de mi amiga, “no han descubierto la sopa de ajo precisamente”, pero la de malentendidos que he tenido a lo largo de mi vida porque la gente es incapaz de entender que las personas introvertidas no odiamos a todo el mundo, que simplemente tenemos una manera de ser y unas necesidades distintas… Lectura recomendada, tanto para los extrovertidos que no entendéis que no todo el mundo sea como vosotros como para los introvertidos, para daros argumentos para la próxima vez que se os ocurra decirle a alguien que no os apetece salir y se abra otra vez la caja de Pandora.

Mañana me quedaré en casa haciendo reposo y el sábado vuelvo a Wakefield. Saltaría de alegría pero es que estoy mareado (ya…). Aun así, lo primero que haré el lunes al salir de clase será ir a informarme sobre un par de cursos en Wakefield College

que me han llamado la atención, para no estar tan aburrido por las tardes a partir de ahora. A ver si quedan plazas…

Publicado en Fotos, Personalidad, Viajes, Vida en Inglaterra | Etiquetado: , , , | Deja un Comentario »