Ayer volví a Manchester, esta vez para examinarme del TOEFL (Test of English as a Foreign Language). Es uno de los exámenes de inglés más aceptados por las universidades de países de habla inglesa para comprobar el nivel de inglés de los candidatos para los que no es su primera lengua.
Me había registrado antes de llegar a Inglaterra, pero hasta mi última visita a Londres, hace tres semanas, no me compré un CD con exámenes de prueba. En Barcelona quise comprarme un libro con CD para prepararme, pero eran todos carísimos. Sin embargo, en el Waterstone’s de Piccadilly (una librería gigante de cinco plantas) encontré el CD sin el libro por creo recordar que unas 15 libras. Barato no era, pero lo necesitaba, y me ahorraba pagar al menos el doble por el libro, cuando yo lo que necesitaba era practicar el formato del examen, no mi inglés.
Porque el TOEFL te pone muy difícil demostrar tu nivel de inglés. Hay partes que son difíciles hasta para los nativos. Hay muchas preguntas de comprensión escrita y oral con trampa, que aunque entiendas perfectamente todo lo que pone, aun así tienes que pensar. El TOEFL no sólo comprueba tu nivel de inglés, sino si estás preparado para estudiar a nivel universitario. Y de la parte de expresión oral mejor no hablo: te dan un tema, o te hacen una pregunta sobre una conversación; tienes entre 15 y 30 segundos para preparar una respuesta, según la dificultad del tema; y entonces tienes entre 45 y 60 segundos para soltar tu respuesta a un micrófono que la grabará para ser evaluada posteriormente.
Exacto, una gozada de examen.
Estas tres semanas las he pasado poniéndome cada vez más nervioso por lo rebuscadas que llegan a ser ciertas partes del examen. El otro día me llevé una alegría cuando saqué la puntuación máxima en una prueba de comprensión lectora, después de empezar a cogerle el truco. Pero a partir de entonces empecé a ponerme más nervioso. ¿Y si a la hora de la verdad no era capaz de repetir la hazaña? ¿Y si la expresión oral me iba tan mal como siempre? ¿Y si…?
El viernes, el día antes del examen, fui incapaz de hacer nada. No podía ni meter el CD con exámenes de prueba en el ordenador. Lo que necesitaba no era practicar más, sino distraerme. Así que después de pasarme la mañana corrigiendo exámenes de español y ayudando con temas varios en el colegio, me pasé la tarde poniéndome al día con Heroes y jugando al Sonic (hace poco compré en el súper un DVD con todos los juegos de Sonic de la Mega Drive y la Game Gear por mil pelas, y me he estado viciando de una manera que no es normal a estas alturas).
Por la noche llamé a mis padres, pedí a mi padre que me llamara a las seis de la mañana hora inglesa por si acaso fallaba la alarma, y me fui a la cama a las diez. A las once y media me levanté, cansado de estar ahí sin conseguir dormir. Volví al ordenador y vi un mail de Christin deseándome suerte. Le contesté explicándole cómo estaba el tema, me puse a jugar al Sonic, y volví a la cama a eso de la una. Esta vez conseguí dormirme relativamente rápido, y al cabo de cinco horas me levanté gracias a la alarma, que no falló, y a mi padre, que llamó puntualmente.
Salí por la puerta de casa una hora más tarde, a las siete de la mañana. Llegué a Manchester a eso de las nueve; mi examen era a las diez y media, pero no quería arriesgarme a llegar tarde. La academia donde tenía el examen estaba al lado de la estación. Encontré la calle enseguida, pero me fui por el lado que no era y hasta un rato más tarde no la encontré. Una vez localizado el lugar, volví a la estación, comí algo, y volví a ver si ya podía entrar.
A las 10.30 empezó el “registro” y a eso de las 10.50 ya me dejaron empezar el examen. A las 14.30 estaba en la calle.
Creo que me fue muy bien. Sé que probablemente fallé algunas preguntas en la parte de comprensión oral, y seguramente alguna que otra en la parte de comprensión escrita, y que seguramente podría haberme lucido más en la parte de expresión escrita. Sin embargo, también sé que en general me lucí en la parte de comprensión escrita (para algo es la parte que más había practicado) y que en la expresión oral me defendí bastante bien (teniendo en cuenta que es la que me suele ir peor en cualquier examen de idiomas). Salí del examen muy contento y me fui a celebrarlo a un bufet libre coreano cercano.
La segunda parte de esta entrada será en dos o tres semanas, cuando tenga los resultados del examen…