Tres meses
Publicado por Samuel en 2007.12.16
Si tuviera que resumir estos tres primeros meses en Inglaterra, diría que por un lado estoy muy contento y por el otro estoy algo decepcionado.
Tengo motivos para estar contento. Tengo un trabajo de lo mío muy bien pagado; no es el trabajo que haría el resto de mi vida, pero sabiendo que es necesariamente temporal y que me dará puntos para conseguir uno mejor más adelante, no me puedo quejar. Puedo permitirme una habitación más grande que la que tengo en casa de mis padres, en una casa donde tengo todo lo que necesito y con cuya dueña tengo cada día mejor relación. Vivo en un pueblo aburridísimo, pero estoy bien situado y gano el suficiente dinero para viajar a menudo por Gran Bretaña, aunque de momento sólo lo he hecho por Inglaterra.
Pero también tengo motivos para estar decepcionado. Quería salir de España y vivir en el extranjero, pero he venido a parar a un pueblo donde no hay nada que hacer para alguien como yo. Empecé a estudiar Psicología en la UOC y lo dejé en seguida; sé que no pasa nada, que no es el fin del mundo, que simplemente escogí un mal momento para empezar otra carrera, cuando todo en mi vida era nuevo, pero no puedo evitar estar algo decepcionado conmigo mismo. (Para que os hagáis una idea, me sentí igual cuando en Berkeley tuve que dejar una asignatura porque, aunque el tema era interesante, la clase se me hacía aburridísima.) Además, como resultado de haber dejado la UOC, me he quedado sin nada que hacer después de clase.
Se puede ver que aquí no soy todo lo feliz que podría ser por lo poco que he escrito en este blog. Es que simplemente no hay nada que contar. Mi trabajo es el mismo semana tras semana, y las tardes son largas y aburridas, porque no hay nada que hacer. Las otras asistentas se lo pasan pipa tomando té, pero yo necesito algo más, y Wakefield no me lo da. Vale que casi cada fin de semana he salido y hecho algo interesante, pero una vez vuelvo a Wakefield no tengo ganas de pensar en lo bien que me lo he pasado en otro sitio.
Ahora llega el momento en que tengo que confesar qué es lo que más echo de menos de Barcelona, que podría convertirse en mi motivo principal para volver: en Barcelona es muy fácil estudiar. Podría engañaros y deciros que echo de menos a mi familia y amigos, el teatro o las tiendas, cosa que también es cierta; pero aquí también he ido al teatro, y aunque echo de menos ciertas librerías de Barcelona, aquí tengo Waterstone’s y el envío gratuito de Amazon. En cuanto a echar de menos a la gente, eso es inevitable si quiero ver mundo y tener experiencias más allá de mi pueblo. No, lo que realmente echo de menos de Barcelona es lo fácil que me resultaría allí estudiar idiomas, empezar otra carrera o hacer un máster y posteriormente un doctorado.
Pero de mi decepción hay que sacar dos puntos positivos. El primero es que necesitaba este año medio sabático, después del estrés que fue mi último año en Barcelona. De este punto no estoy muy convencido, porque yo soy más feliz estresado haciendo lo que me gusta que aburrido sin nada que hacer, pero creo que tengo que encontrar el término medio, porque siempre acabo en uno de estos dos extremos.
El segundo punto positivo es que ahora me conozco algo mejor y ya tengo mucho más claro lo que quiero hacer a partir de ahora. Sé que no quiero vivir en el extranjero sólo por vivir en el extranjero. Si no vivo en Barcelona, tiene que ser en una ciudad donde pueda tanto trabajar de lo mío como estudiar. Si de cara al curso que viene no consigo plaza en ninguna universidad extranjera para hacer un máster, o trabajo de lo mío en una ciudad activa donde me resulte fácil estudiar uno o dos idiomas y alguna cosita más, me vuelvo a Barcelona. Esto lo tengo muy claro.
Así que le he puesto un ultimátum a Inglaterra: o consigo plaza en el máster que quiero hacer en Manchester, o me busco la vida en otra parte. Probablemente en Barcelona, mientras elijo con más cuidado mi próximo destino.
Pero tengo un buen presentimiento.
Esta entrada fue publicada el 2007.12.16 a 18:11 y está archivada en Planes de futuro, Vida en Inglaterra. Etiquetado: añoranza, Barcelona, Wakefield. Puedes seguir los comentarios a esta entrada a través de RSS 2.0 feed. Puedes deja un comentario, o trackback desde tu propio sitio.








Roberto escribió
Hola tío.
He agregado tu blog a favoritos. Yo estuve viviendo casi un año en Manchester , y no pasa un día en que no desee volver a Inglaterra. La gente puede decir lo que quiera, pero es un país muy especial y no puedo olvidarlo. No cometas el error de generalizar demasiado con la gente, que es algo muy típico de los españoles allí. Ya te habrás dado cuenta de que al menos en el norte, la gente es bastante abierta de mente y menos prejuiciosa que en España (lo digo sobre todo por la gente de Manchester, no sé como serán en Wakefield). La comida no es tan mala como dicen. De hecho, me convertí en vegetariano en Manchester (allí es casi religión), y no puede haber sitio mejor si no comes carne. Si vas a Manchester a estudiar, procura no salir mucho de juerga o acabarás como yo siendo un vividor/borracho/mujeriego y te olvidarás de lo demás. Y si vas a allá, cuidado con la criminalidad. No es Barcelona, créeme.
Saludos.