No me puedo permitir ser ignorante

Aventuras y desventuras en la “ciudad” más aburrida del mundo

  • Acerca del autor


    Samuel. 23 años. Nacido en Barcelona. Licenciado en Filología Inglesa. Viajero. Actualmente vivo en el norte de Inglaterra.
    » Mi blog de fotografía
  • Flickr

    IMG_3294

    IMG_3292

    IMG_3244

    IMG_3217

    IMG_3276

    IMG_3260

    IMG_3230

    More Photos

Archivo de Noviembre 2007

The Weakest Telephone Interview

Publicado por Samuel en 2007.11.30

Yo pensaba que los de The Weakest Link habrían tirado mi formulario a la papelera, pero me acaban de llamar para hacerme una minientrevista telefónica.

No me lo esperaba; de hecho, cuando he cogido el teléfono y he visto que era un número privado he pensado que serían los del banco (es una larga historia que no tardaré en contar por aquí con pelos y señales), y me ha costado un rato reaccionar y darme cuenta de lo que estaba pasando.

El chico me ha dicho que llamaba del programa y ha confirmado que soy español y sólo llevo aquí un par de meses. Primera prueba superada: pensaba que al ser extranjero y llevar aquí poco tiempo ni me llamarían.

Luego me ha hecho un par de preguntas. La primera, que describa qué es eso de “Spanish teacher assistant”. Le he explicado que están las profesoras de español y luego está el pringao luego estoy yo, que saco a los alumnos de sus clases en grupos y hablo con ellos en castellano.

La segunda pregunta era cuáles son mis hobbies. Horror: es la peor pregunta que se me puede hacer, y menos si no se me conoce, porque no sé qué decir. Claro que tengo aficiones, pero normalmente me las guardo para la tercera cita. No iba a decirle que estaba contento porque precisamente ayer había encontrado al fin un par de libros sobre cuestiones de género en la obra de Shakespeare. Así que he dicho: “Er, I don’t know – reading, watching movies, er, going to the theatre – things like that”.

“Things like that”, me ha contestado, y cuando ya pensaba que me iba a colgar, me ha dicho que pasaría la información a un compañero y me llamarían para un cásting en la próxima semana o dos. No sé si es verdad o lo ha dicho para quitárseme de encima, pero bueno… Al menos han llamado.

Si es que hablar por teléfono en una lengua extranjera es lo peor. Es mucho más difícil que hablar cara a cara, porque cuando tienes a la otra persona delante los gestos y las expresiones ayudan mucho; cuando sólo tienes la voz y encima te hablan a toda pastilla, la cosa ya se complica.

Publicado en Inglés, The Weakest Link | Etiquetado: , | 4 Comentarios »

TOEFL, primera parte

Publicado por Samuel en 2007.11.25

Ayer volví a Manchester, esta vez para examinarme del TOEFL (Test of English as a Foreign Language). Es uno de los exámenes de inglés más aceptados por las universidades de países de habla inglesa para comprobar el nivel de inglés de los candidatos para los que no es su primera lengua.

Me había registrado antes de llegar a Inglaterra, pero hasta mi última visita a Londres, hace tres semanas, no me compré un CD con exámenes de prueba. En Barcelona quise comprarme un libro con CD para prepararme, pero eran todos carísimos. Sin embargo, en el Waterstone’s de Piccadilly (una librería gigante de cinco plantas) encontré el CD sin el libro por creo recordar que unas 15 libras. Barato no era, pero lo necesitaba, y me ahorraba pagar al menos el doble por el libro, cuando yo lo que necesitaba era practicar el formato del examen, no mi inglés.

Porque el TOEFL te pone muy difícil demostrar tu nivel de inglés. Hay partes que son difíciles hasta para los nativos. Hay muchas preguntas de comprensión escrita y oral con trampa, que aunque entiendas perfectamente todo lo que pone, aun así tienes que pensar. El TOEFL no sólo comprueba tu nivel de inglés, sino si estás preparado para estudiar a nivel universitario. Y de la parte de expresión oral mejor no hablo: te dan un tema, o te hacen una pregunta sobre una conversación; tienes entre 15 y 30 segundos para preparar una respuesta, según la dificultad del tema; y entonces tienes entre 45 y 60 segundos para soltar tu respuesta a un micrófono que la grabará para ser evaluada posteriormente.

Exacto, una gozada de examen.

Estas tres semanas las he pasado poniéndome cada vez más nervioso por lo rebuscadas que llegan a ser ciertas partes del examen. El otro día me llevé una alegría cuando saqué la puntuación máxima en una prueba de comprensión lectora, después de empezar a cogerle el truco. Pero a partir de entonces empecé a ponerme más nervioso. ¿Y si a la hora de la verdad no era capaz de repetir la hazaña? ¿Y si la expresión oral me iba tan mal como siempre? ¿Y si…?

El viernes, el día antes del examen, fui incapaz de hacer nada. No podía ni meter el CD con exámenes de prueba en el ordenador. Lo que necesitaba no era practicar más, sino distraerme. Así que después de pasarme la mañana corrigiendo exámenes de español y ayudando con temas varios en el colegio, me pasé la tarde poniéndome al día con Heroes y jugando al Sonic (hace poco compré en el súper un DVD con todos los juegos de Sonic de la Mega Drive y la Game Gear por mil pelas, y me he estado viciando de una manera que no es normal a estas alturas).

Por la noche llamé a mis padres, pedí a mi padre que me llamara a las seis de la mañana hora inglesa por si acaso fallaba la alarma, y me fui a la cama a las diez. A las once y media me levanté, cansado de estar ahí sin conseguir dormir. Volví al ordenador y vi un mail de Christin deseándome suerte. Le contesté explicándole cómo estaba el tema, me puse a jugar al Sonic, y volví a la cama a eso de la una. Esta vez conseguí dormirme relativamente rápido, y al cabo de cinco horas me levanté gracias a la alarma, que no falló, y a mi padre, que llamó puntualmente.

Salí por la puerta de casa una hora más tarde, a las siete de la mañana. Llegué a Manchester a eso de las nueve; mi examen era a las diez y media, pero no quería arriesgarme a llegar tarde. La academia donde tenía el examen estaba al lado de la estación. Encontré la calle enseguida, pero me fui por el lado que no era y hasta un rato más tarde no la encontré. Una vez localizado el lugar, volví a la estación, comí algo, y volví a ver si ya podía entrar.

A las 10.30 empezó el “registro” y a eso de las 10.50 ya me dejaron empezar el examen. A las 14.30 estaba en la calle.

Creo que me fue muy bien. Sé que probablemente fallé algunas preguntas en la parte de comprensión oral, y seguramente alguna que otra en la parte de comprensión escrita, y que seguramente podría haberme lucido más en la parte de expresión escrita. Sin embargo, también sé que en general me lucí en la parte de comprensión escrita (para algo es la parte que más había practicado) y que en la expresión oral me defendí bastante bien (teniendo en cuenta que es la que me suele ir peor en cualquier examen de idiomas). Salí del examen muy contento y me fui a celebrarlo a un bufet libre coreano cercano.

La segunda parte de esta entrada será en dos o tres semanas, cuando tenga los resultados del examen…

Publicado en Inglés | Etiquetado: | 4 Comentarios »

La ciudad gris

Publicado por Samuel en 2007.11.22

Manchester es una ciudad gris. Tal vez no sea justo decir esto, porque Inglaterra en sí es un país gris, con amenaza de lluvia permanente, pero Manchester lo es más. Aunque no está muy lejos de Wakefield (se tarda apenas una hora en tren desde Leeds), en Manchester, por su situación, llueve más que aquí, como ya me ha informado más de una persona.

Lo cierto es que las dos veces que he estado, nada más bajarme del tren y empezar a caminar, me ha parecido una ciudad gris. La primera vez que estuve, hace algo más de un mes, acabó por salir el sol unas horas más tarde; pero ayer, aunque creo que en ningún momento llegó a llover mientras estuve allí, hizo un día muy gris.

Aparte del color gris, también relaciono Manchester con este tipo de edificio rojo de un estilo que no sabría describir. Hay varios así por el centro de la ciudad, aunque no sé si yo sabré menos de arquitectura de lo que ya pienso y resulta que lo único que tienen en común es el rojo:

man1.jpg

El caso es que el curso que viene quiero hacer un máster llamado Gender, Sexuality and Culture en la Universidad de Manchester, así que ayer asistí en dicha ciudad a The Postgraduate Study Fair (una especie de Saló de l’Ensenyament de Barcelona, pero sólo para programas de postgrado). Me fue muy bien para poner las cosas en perspectiva.

En el stand de la Universidad de Manchester no me supieron resolver todas mis dudas, pero al menos me dijeron con quién tenía que ponerme en contacto, que ya es mucho, porque nunca estoy seguro de a quién escribir.

Lo mejor fueron las charlas que dieron durante el día. Hubo charlas sobre varios temas, como por qué hacer un máster o cómo financiarlo. Esta última es la parte que más me preocupa, y viendo la asistencia en relación al resto de charlas, creo que no estoy solo.

Durante las charlas nos estuvieron machacando una y otra vez los motivos por los que hay que hacer un máster y los motivos por los que no hay que hacerlo. Me hizo plantearme por qué quiero hacer esto a pesar del gasto económico. Varias de las personas que hablaron nos recordaron que no hay que hacerlo porque sí, que es caro y difícil, que hay que tener muy claro el objetivo, etc.

Porque resulta que yo no quiero hacer un máster sobre género y cultura para avanzar profesionalmente, sino simplemente porque me interesa enormemente a nivel personal. Yo tengo muy claro que no he venido a este mundo a vivir para trabajar, sino a trabajar para poder permitirme hacer las cosas que me gustan, y si tengo que elegir entre un trabajo aburrido pero bien pagado y un trabajo que da menos dinero pero me permite hacer lo que yo quiero, no tengo ni que planteármelo.

Total, que me alegré mucho cuando uno de los conferenciantes dijo, finalmente, que vale, no hay que hacer un máster si no se tiene un objetivo profesional en mente, a no ser que te apasione el tema y te dé exactamente igual no hacerte rico. Puede parecer una tontería, pero después de pasarme un día escuchando cómo desconocidos me recomendaban no hacer un máster si no me ayudará a avanzar profesionalmente, fue todo un alivio e incluso una fuente de inspiración. Salí de allí convencido de que tengo que hacer este máster.

Ahora sólo me falta descubrir cómo pagármelo. Durante el día descubrí varias cosas al respecto. Por ejemplo, que conseguir una beca está muy difícil (no me digas), sobre todo para los estudiantes internacionales (jamás lo hubiera imaginado), y que al menos el 60% (!) de los estudiantes de postgrado estudian a tiempo parcial porque han de trabajar al mismo tiempo. También nos dijeron que muchos estudiantes, en vez de conseguir una de las pocas becas que lo cubren todo, se montan ellos su propia “beca” entre una combinación de ahorros, pequeñas becas, préstamos, trabajos de media jornada, etc.

Yo tengo dos opciones: ahorrar lo que pueda entre este curso y el verano que viene y entonces hacer el máster a media jornada y trabajar a la vez, o bien volver a Barcelona uno o dos años, ahorrar todo lo que pueda mientras aprovecho para estudiar idiomas, y entonces volver. La cosa está muy clara. Ahora sólo queda tomar una decisión. ¿Fácil? ¡Ja!

Entre charla y charla me dio tiempo a pasear un poco por Manchester. Hice algunas fotos con la cámara compacta:

man2.jpg

Una especie de mercado de Navidad. No sé si os he contado que en Inglaterra la Navidad empieza a calentar motores en septiembre y una vez pasado Halloween ya se pone del todo en marcha… Desde que he llegado que tengo la sensación de que ya es Navidad.

man3.jpg

No, no es el Big Ben.

Publicado en Fotos, Planes de futuro, Viajes | Etiquetado: , , | 1 comentario

Tortugas mutantes asesinas

Publicado por Samuel en 2007.11.19

Anoche tuve una pesadilla en dos partes. En la primera parte, estaba viendo una especie de reportaje. Salían tres niños y niñas de pie, cada uno con una especie de monstruito en forma de tortuga gigante subido a su pecho y atacando con sus patas. Los niños, mientras, los acariciaban. Finalmente, los monstruitos dejaban en paz a los niños, y entonces se nos enseñaba en qué estado habían quedado; a la niña le habían comido buena parte de la cara.

La narradora del reportaje explicaba que los niños se habían defendido del ataque correctamente: acariciando a los monstruitos hasta que entendiesen que no querían hacerles daño, porque si no les hubiesen matado (o se los hubiesen comido vivos, no sé).

En la segunda parte de la pesadilla, yo estaba en la típica casa gigante donde por algún motivo siempre acabo en mis sueños sin venir a cuento de nada. Estaba con un grupo de gente y por algún motivo teníamos que desplazarnos a otra habitación, pero para eso teníamos que pasar por un pasillo donde estaban los monstruitos en forma de tortuga. Yo decía que ni hablar, que me daba miedo, y alguien me decía que no pasaba nada, que sólo había que acariciarlos hasta que te dejasen en paz (o hasta que dejasen de comerte vivo, digo yo).

Por suerte, en ese momento me desperté muerto de miedo y no llegué a pasar por el pasillo. Eso sí, estuve un rato sufriendo antes de volverme a dormir, convencido de que había uno de esos monstruitos debajo de mi cama.

Para mí lo más horrible del sueño no son los monstruos, sino la manera en que todo el mundo reaccionaba a ellos menos yo. Tanto para los niños, como para la reportera, como para la gente que estaba conmigo en aquella casa, no sólo era lo más normal del mundo que hubiese unos monstruitos que de vez en cuando les daba por empezar a comerte vivo, sino que además todo el mundo aceptaba que simplemente había que acariciarlos con cariño y paciencia hasta que te dejasen en paz.

Creo que sé el porqué de este sueño. Tengo un cerebro de lo más retorcido a la hora de soñar y adoctrinarme. No le basta con hacer una pequeña moraleja, o incluso con hacerme revivir experiencias desagradables, no: el señorito tiene que hacerme soñar con tortugas mutantes asesinas que canalizan sus inseguridades comiéndote vivo.

Publicado en Sueños | Etiquetado: | Deja un Comentario »

Haciendo un poco el guiri

Publicado por Samuel en 2007.11.05

De la misma manera que no me puedo permitir ser ignorante, tampoco me puedo permitir ser guiri. Cuando viajo, evito comportarme como un turista. No me gusta coger una guía e ir a todos los sitios que recomienda uno tras otro; me gusta mirar las guías o internet para tener una idea de lo que me puede interesar, pero luego me dedico a pasear a ver qué encuentro.

Tampoco me gusta ir con la cámara en la mano, y desde luego aborrezco sacar fotos de todo monumento existente, como si las fuese a hacer mejor que las que hay en las guías o en internet. Eso sí, me gusta sacarme fotos en determinados lugares, y si hay un sitio que me parece bonito o especial, intento hacer una foto creativa donde se refleje qué es lo que me ha llamado la atención, no la misma foto que han hecho y harán miles de personas.

Sin embargo, hay tentaciones que no puedo evitar. Por ejemplo, incluso viviendo en Inglaterra y viendo cada día las típicas cabinas rojas, no me canso de sacarme fotos con estas preciosidades:

london4nov2007a.jpg

Y lo siento, pero yo, si no veo el Big Ben, es como si no hubiera estado en Londres:

london4nov2007b.jpg

Y cosas de la vida, viendo estas fotos me da la sensación de que llevo el pelo demasiado largo, y eso que no hace ni dos meses que me lo corté por última vez. Hace unos años me cortaba el pelo tres o cuatro veces al año, pero ahora me prefiero con el pelo muy corto.

La crónica de Londres la dejo para otro día, que estoy derrotado y mañana trabajo…

Publicado en Fotografía, Fotos, Viajes | Etiquetado: , , , , | 2 Comentarios »