Hoy finalmente he acabado de concretar las fechas de mi visita a Barcelona y Madrid estas Navidades. Ya tengo todos los billetes de avión, que en total me han salido a una media de 40€ por vuelo. Ya sólo me queda reservar cama en Madrid y entonces podré declararme oficialmente en bancarrota.
Llegaré a Barcelona el lunes 17 de diciembre por la tarde/noche, pero no me quedaré mucho tiempo, porque el viernes 21 marcharé a Madrid a primera hora de la mañana.
El viernes probablemente lo dedicaré a visitar el Valle de los Caídos. Y aquí es donde tengo que hacer un pequeño inciso. Estoy un poco cansado de tener que justificar todas las decisiones que tomo, y mi intención de visitar el Valle de los Caídos, por supuesto, no podía ser excepción. Al menos nadie me ha llamado franquista (de momento), pero pocas de las personas a las que se lo he comentado parecen entender que quiera verlo. ¿Es que no me conocéis? Si algo existe, quiero conocerlo (y también entenderlo, pero mejor no entremos ahí). Y aunque no me guste a qué está dedicado ese lugar, quiero verlo con mis propios ojos. Fin de la cuestión.
El sábado todavía no sé qué haré durante el día. Tendré que mirar si hay alguna exposición que me interese, porque los museos principales de la ciudad ya los he visto. También dependerá de a qué hora lleguen M y M desde Barcelona y de lo que quieran hacer ellos.
Por la noche iré a ver Los persas. Réquiem por un soldado en el Teatro Bellas Artes. La están haciendo por toda España (en primavera la harán en Barcelona en el Romea) y tiene muy buena pinta. Además, he conseguido un buen asiento muy bien de precio.
El domingo por la mañana supongo que iré al Rastro, que aún no lo he visto nunca, y por la noche iré con M y M a ver a las Spice Girls. Otra decisión que me he tenido que dedicar a justificar, por cierto.
El lunes 24 de diciembre por la tarde volveré a Barcelona cargado de fotos, y en principio me quedaré en tierras catalanas hasta el sábado 5 de enero, cuando volveré a Wakefield. Espero poder combinármelo para verme con todo el mundo, porque ya no sé cuándo volveré.







