No me puedo permitir ser ignorante

Aventuras y desventuras en la “ciudad” más aburrida del mundo

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    Samuel. 23 años. Nacido en Barcelona. Licenciado en Filología Inglesa. Viajero. Actualmente vivo en el norte de Inglaterra.
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Gafas

Publicado por Samuel en 2008.03.19

El domingo por la mañana, mientras limpiaba mis gafas, se salió un tornillo pequeño pero que aguanta uno de los cristales donde tiene que estar. Ya sospechaba que algo pasaba, porque ya me había quedado una vez con el cristal en la mano, pero pensaba esperar a volver a España por vacaciones (llego mañana) para llevarlas a la óptica.

Bajé a ver si Jackie tenía un destornillador del tamaño adecuado, pero nada. Su hija, que está de visita, me ofreció sus lentillas desechables, pero la graduación no era la adecuada y tampoco sé si hubiese aceptado la oferta. Así que tuve que ponerme mis gafas de repuesto, las que usaba antes, que no me gustan nada. Cuando las llevo puestas no están tan mal, pero en las fotos no me gusto nada con ellas.

Todo esto me llevó a plantearme lo que significa llevar gafas. Creo que empecé a llevar gafas en primero de ESO, es decir, cuando tenía 12 años. Durante muchos años lo odiaba. De hecho, creo que no fue hasta mi primer año en la universidad que empecé a ponérmelas siempre. Antes las llevaba en su funda en la mochila y sólo me las ponía para ver la pizarra o para ir al cine. Y más de una vez me las dejé en casa.

Finalmente llegué a la conclusión de que no podía ir por la vida sin ver el número del autobús hasta que lo tuviera delante o sin poder leer nada que estuviera mínimamente lejos, y me acostumbré a ponérmelas todo el día. Creo que durante una época me las quitaba al llegar a casa, porque ahí no las necesitaba realmente, pero al final me acostumbré a llevarlas siempre. Ahora me las quito sólo para leer, porque entonces me molestan.

Eso sí: incluso cuando me había acostumbrado a llevar las gafas siempre puestas, durante una buena temporada me las seguí quitando para las fotos, porque una cosa era resignarse a que sin gafas no veía y otra aceptar no gustarme en las fotos. No estaba del todo cómodo, porque luego me veía en las fotos y era consciente de que yo no era así, que a mi cara le faltaba algo sin las gafas, pero cuando me las dejaba puestas luego las fotos me gustaban incluso menos. Pero esto también lo acabé superando.

Pero hay gente que no lo supera. He visto a gente mayor de 50 años quitarse las gafas para las fotos. ¿A esa edad y todavía no lo han aceptado? ¿No se dan cuenta de que luego en las fotos no salen como la gente las ve y las quiere recordar? Es como si una chica llevase relleno para las tetas en el bolso y lo sacase para hacerse fotos, o como si yo me pusiera un corsé a la que alguien saca la cámara. Llega un momento, para los que siempre llevamos gafas, en que éstas forman parte de nuestra cara, y estamos “raros” sin ellas. Y tampoco es para tanto tener que llevarlas, con la de modelos que hay para elegir (a no ser que tu cerebro ocupe tanto espacio como el mío, porque muchas marcas se empeñan en hacer varillas de tamaño único, pero incluso en ese caso el truco está en probar en otra óptica y llevarse el dinero a otra parte).

Y si no te gusta llevar gafas, para eso están las lentillas. Yo personalmente ni me planteo llevar lentillas, porque me pongo nervioso sólo de pensar en meterme una cosa en el ojo cada mañana, pero la gente dice que te acabas acostumbrando. Pero yo pienso que lo de “para estar guap@ hay que sufrir” es una gilipollez, y si tengo que elegir entre llevar gafas o ponerme y quitarme cosas del ojo cada día (o aún peor, operarme), me quedo con las gafas, que las que tengo ahora mismo me encantan.

Al final ayer martes me pasé por una óptica de Wakefield y me las arreglaron. La dependienta me preguntó si me las habían hecho ellos. Contesté que no, y me dijo: “Bueno, yo te las arreglo, pero si luego pasa algo es tu responsabilidad”. ¿Acaso las gafas explotan por cambiarles un tornillito? Supongo que es lo que le hacen decir siempre para ahorrarse problemas, pero no deja de tener su gracia.

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Miro la vida pasar

Publicado por Samuel en 2008.03.12

Marta me escribió hace unos días preguntándome que por qué no actualizaba el blog, porque le hacía pensar que algo malo pasaba. Además, añadió que el blog refleja muy bien como me siento en cada momento.

Si no he actualizado en estas últimas semanas ha sido por pereza pura. Ni siquiera es porque no tenga nada que contar, porque de hecho se me han acumulado demasiadas cosas para una sola entrada. Estas últimas semanas he pasado algunos de mis mejores momentos en Inglaterra. No es ése el problema. Realmente no sé cuál es, porque a mí me gusta escribir, especialmente cuando tengo cosas que contar. Creo que simplemente estoy un poco atontado. Estoy convencido de que si no tuviera tiempo para escribir escribiría mucho más, aunque parezca contradictorio.

¿Por dónde empiezo?

Últimamente he salido mucho con españoles. Una de mis estrategias para superar el aburrimiento de mi situación en Inglaterra fue apuntarme a un curso de formación de profesores de español. El resultado, claro, es que he conocido a muchos españoles.

Cuando llegué aquí me dije que no quería saber nada de españoles. Que para relacionarme con ellos me quedaba en Barcelona. Luego me di cuenta de que fue un error, y de que me había cerrado puertas a mí mismo. Claro que no hay que encerrarse en guetos, que es uno de los peligros que se corren cuando sales al extranjero y sólo te relacionas con gente de tu país, pero eso tampoco significa que tengas que evitar a un grupo de gente por sistema, especialmente cuando son los tuyos.

En fin, el caso es que he sabido darme cuenta y solucionarlo a tiempo. He conocido gente con la que salir a cenar, o a tomar algo, o las dos cosas… Y no sabéis cómo lo echaba de menos.

Cambiando de tema, tenía a medio escribir una entrada sobre las cosas positivas de vivir en Inglaterra, para contrarrestar todo lo que me había quejado durante mis primeros meses. No sé si llegaré a acabarla y publicarla, pero de momento diré una cosa: he aprendido muchísimo sobre mí mismo desde septiembre. He aprendido mucho sobre cómo soy realmente, sobre cómo me relaciono realmente con los demás y sobre lo que quiero en la vida realmente, valga la redundancia del ‘realmente’, pero es que es importante.

Una de las cosas más importantes que he aprendido es que tengo que tomarme las cosas con más calma. Que no puedo pasarme la vida haciendo planes de futuro ni tampoco puedo hacerme una agenda de aquí hasta que cumpla los treinta. Que tengo que vivir cada momento y sí, de acuerdo, tener una idea general de adónde voy y cómo pienso llegar, pero sin invertir más tiempo pensando en lo que haré que saboreando lo que tengo ahora. Y que no tengo que tener prisa por hacer las cosas. Que me queda mucha vida por delante y si lo hago todo en los próximos diez años luego me quedaré sin ideas.

Por otro lado, también he aprendido que si no estoy ocupado no sólo me aburro, sino que no aprovecho el tiempo, porque no sé administrármelo cuando no tengo cierta rutina y ciertas obligaciones. Esto parece contradecir el punto anterior, pero no es así. Se trata de que haga todo lo que quiero hacer y aproveche el tiempo, pero sin prisas por hacerlo todo ya. Que si tengo un trabajo de lo mío, estoy estudiando un idioma y además estoy haciendo un curso de algo que me gusta, tendría que ser más que feliz y no pensar en todos los idiomas que no estoy estudiando ni en todos los cursos que no estoy haciendo.

Y eso es lo que pienso probar a hacer el curso que viene: trabajar de profesor de español y/o inglés, estudiar uno o dos idiomas y hacer un curso de algo, posiblemente de fotografía, para mantenerme ocupado y entretenido a la vez. Pero si de lunes a viernes hay cinco tardes, eso no significa que tenga que hacer cinco idiomas y cinco cursos: tengo que dejar tiempo para hacer deberes, proyectos o lo que toque en cada momento. El curso pasado me lo pasaba pipa dedicando horas a hacer los deberes de japonés: pasaba más tiempo con el japonés en la biblioteca que en clase. Eso es lo que tengo que intentar recuperar, pero a poder ser sin el estrés que llevaba el curso pasado que al final me obligó a dejar precisamente lo que más estaba disfrutando en aquel momento.

Y también quiero un pony y la paz mundial.

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Terremoto

Publicado por Samuel en 2008.02.27

Anoche, a eso de las 00.50, me desperté gritando. Estuve unos diez segundos gritando con todas mis fuerzas. Hubiese jurado que la cama se estaba moviendo. Luego me calmé y me quedé un poco atontado y sin saber qué pensar.

Entonces Jackie me llamó desde las escaleras. Salí y me preguntó que qué pasaba. Le dije que no lo sabía, que no recordaba ni lo que estaba soñando, pero que juraría que la cama se estaba moviendo… Me disculpé por los gritos y ella se fue diciendo que habría sido una pesadilla.

Pero es que yo jamás me he despertado gritando de esta manera, y menos por una pesadilla… Incluso tras mis peores pesadillas me despierto muerto de miedo, pero en silencio.

Total, que esta mañana he hecho lo que siempre hago, echarle un vistazo rápido al correo y a BBC News antes de irme al trabajo, y me he encontrado con que anoche, poco antes de la una, hubo un terremoto de 5,3 grados de magnitud. Al parecer el epicentro fue a unas 60 millas al sureste de Wakefield, y el terremoto se pudo sentir en toda Inglaterra, de Londres a Newcastle. De hecho, ha sido el mayor terremoto en la isla de los últimos 25 años.

Aquí en casa no ha pasado nada y todo sigue en su sitio, pero supongo que, en efecto, no me estaba imaginando que la cama temblaba. Lo que me extraña es que me despertase, porque donde vivo tampoco fue para tanto. En fin, al menos me tranquiliza saber que hubo un terremoto, porque eso significa que no me estoy volviendo loco.

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En Manchester con Montse

Publicado por Samuel en 2008.02.14

Mi amiga Montse ha venido a pasar unos días conmigo. Ha llegado hoy jueves y estará aquí hasta el domingo.

Puesto que ha aterrizado en Manchester, hoy hemos visitado dicha ciudad. Hemos dado una vuelta por el centro, la he llevado a Waterstone’s (no es tan grande como el de Londres, pero ella quería visitar una librería grande y mi respuesta ha sido: “Waterstone’s”), y finalmente la he convencido de que valía la pena ir a Urbis a ver la exposición sobre publicidad de la que ya hablé. Le ha gustado.

Y aprovechando que Montse es una de las pocas personas que conozco que saben usar una cámara…

Mis favoritas son la primera y la tercera. En la segunda parece que esté cagando, pero precisamente por eso había que ponerla. Es tan catalán…

Me gusta tener aquí a Montse. Ya tocaba que viniese a verme alguien.

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Side 2 Tour

Publicado por Samuel en 2008.02.08

Anoche fui a Manchester a ver a Darren Hayes en directo por cuarta vez en menos de dos años:

  1. Glasgow, 20 de abril de 2006
  2. Londres, 8 de marzo de 2007
  3. Newcastle, 25 de septiembre de 2007
  4. Manchester, 7 de febrero de 2008

Pese a ser la cuarta vez en tan poco tiempo, los cuatro conciertos han sido durante tours diferentes, así que todos han sido muy distintos entre sí. Los de Glasgow y Newcastle fueron en auditorios relativamente grandes con una puesta en escena espectacular y un hit tras otro, mientras que los de Londres y Manchester han sido en locales pequeños, con una banda pequeñita (ayer sólo estaban Darren Hayes, Justin Shave y Steve Young sobre el escenario) y una selección de temas más especial.

Ya avisó que para el actual tour había escogido canciones más bien raritas, pero aun así me sorprendió un poco la selección. “Bombs Up in My Face” y “Random Blinking Light” fueron un par de regalos. Disfruté mucho del encuentro.

Éstas son las canciones que tocó:

  1. “Hero”
  2. “Bombs Up in My Face”
  3. “Sense of Humor”
  4. “A Conversation With God”
  5. “Random Blinking Light”
  6. “A Hundred Challenging Things a Boy Can Do”
  7. “Gunning Down Romance”
  8. “Setting Sun”
  9. “Maybe”
  10. “Mine”
  11. Medley: “Dirty”, “I Want You”, “Me, Myself and (i)” y otras que no reconocí (seguramente covers)
  12. “Casey”
  13. “Sing to Me”
  14. “Unlovable”
  15. “I Don’t Care”
  16. “So Beautiful” (Beautifulmix)

Y aquí van las estadísticas, que disfruto mucho haciéndolas:

  • Total de canciones de Savage Garden: 4 (“Gunning Down Romance”, “Mine”, “I Want You” y “I Don’t Care”)
  • Total de canciones del disco Spin: 1 (“Dirty”)
  • Total de canciones del disco The Tension and the Spark: 3 (“Hero”, “Sense of Humor” y “Unlovable”)
  • Total de canciones del disco This Delicate Thing We’ve Made: 8 (“Bombs Up in My Face”, “A Conversation With God”, “A Hundred Challenging Things a Boy Can Do”, “Setting Sun”, “Maybe”, “Me, Myself and (i)”, “Casey” y “Sing to Me”)
  • Total de caras B: 1,5 de Savage Garden (“Mine”, que fuera de Australia fue cara B, y “I Don’t Care”) y 1 en solitario (“Random Blinking Light”)

Y algunas notas personales:

  • Jamás hubiese esperado que empezase un concierto con “Hero”, aunque una vez se me pasó la sorpresa inicial me di cuenta de que había sido muy acertado.
  • Fue muy curioso escuchar “Bombs Up in My Face” sin todos los efectos de la versión del disco. Prefiero la versión en la que no se reconoce su voz, pero siempre había querido saber cómo sonaría “al natural”.
  • En “Random Blinking Light” cambió algunos pronombres personales y consiguió que me picaran un poco los ojos: “You’re beautiful / In an ugly kind of fucked up way / Your face is not a cliché / And you complicate / In a disconcerting heartfelt way / But you have good intentions”.
  • Personalmente, pienso que ya va siendo hora de jubilar “Unlovable”, pero más que su insistencia en cantarla en cada concierto me molestó mucho que un grupo de chicas/mujeres se dedicase a contestarle “¡No!” tras cada verso tipo “Am I unlovable?” o “Am I undesirable?”. Al principio fue divertido, pero luego ya cansaba, sobre todo porque la manera en que Darren cantó la última parte no invitaba a hacer broma.
  • También me molestó mucho que cada vez que entre canción y canción nos intentaba explicar algo, la gente (bueno, las tías) se dedicase a gritar. Que griten en su casa, pero no mientras nos está contando algo que ya no oiremos nunca más. Pavas…

Ahora amenaza con tomarse un año sabático después del actual tour. Bueno, así descansarán un poco mis bolsillos, que ya son cuatro entradas más desplazamientos, comidas y, excepto en el caso de anoche, hospedaje. Y así cuando vuelva tendrá nuevas canciones y volveré a disfrutar como la primera vez, aunque ya van tres conciertos en que lo he hecho.

Mientras tanto, en junio veré a Fangoria por segunda vez. Y he vuelto a conseguir asiento en la primera fila.

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